8/09/2005

Instrucciones para inexpertos

Color y movimiento, es lo que aporta esta instantánea de una manifestación.

Curso de fotografía para inexpertos Capítulo I Introducción 1. Las máquinas digitales tienen muchas ventajas para iniciarse en la fotografía. Basta una lectura pausada del manual de instrucciones para que sea posible hacer las primeras. Enseguida se revisa el trabajo en el monitor del ordenador, y se hace una evaluación. Alegrías y penas se mezclarán, pero, en el caso menos favorable, se destruyen los originales y se vuelve a empezar. Aquí no ha pasado nada. 2. Al elegir la máquina, junto con el precio, interesa tener en cuenta unos pocos parámetros: a) La resolución, que se mide en píxeles, y que aconsejo que esté alrededor de los 4 Mega-píxeles. Menos reduce las posibilidades fotográficas y más se reserva para la fotografía profesional. b) Es importante también la memoria de las tarjetas, que debe ser de 32 Megas como mínimo. Equivalente a 50 fotografías de 0,6 Megas, e incluso más si se baja la resolución. c) Batería: asegurar que es recargable. La mayoría lo son, pero no todas. d) Aumentos: el zoom óptico generalmente está situado en 3 aumentos y reforzado por el digital puede llegar a un total de 10 ó 15 aumentos. e) Pantalla LCD: Es mejor que sea grande (2 a 2,5 pulgadas) porque se puede encuadrar la imagen con más facilidad y ver la fotografía recién hecha, lo que permite corregir algunos detalles, borrar y disparar de nuevo. 3. Todas estas máquinas pertenecen al género compacto, en el que están automatizadas todas las funciones, aunque también se pueden accionar manualmente, cuando así se desea. Tienen dimensiones reducidas y capacidad para almacenar un buen número de fotografías, siempre dependiendo de la resolución a la que se deseen. Tanto la batería como la memoria han de ser suficientes como para sacar y almacenar entre 50 y 100 fotografías. 4. Hay dos pequeños inconvenientes comunes a todas las máquinas: el tiempo que tardan en guardar la escena en la memoria; y la dificultad para las escenas de interior. Hay que saberlo para no enfadarse cuando no se consigue disparar dos veces de modo inmediato, o cuando salen demasiado oscuros los encuadres más deseados. Algunos fabricantes están tratando de corregir estos dos fallos, pero sólo algún modelo lo tiene incorporado. 5. Están ahora apareciendo en el mercado cámaras digitales reflex, con funciones avanzadas que están conquistando a los profesionales y a los aficionados más apasionados. Muy bien situada en el mercado está la reflex Nikon D50, que se puede adquirir por menos de 1.000 € y tiene una resolución de más de 6 Mega-píxeles. 6. Todos los fabricantes tienen cámaras para satisfacer a los aficionados de base: Sony, HP, Olympus, Fujifilm, Nikon, Canon, Panasonic, Kodac, Casio, etc. Y por supuesto a los profesionales. 7. Hemos dicho que hay que repasar con cierta hondura las instrucciones elementales. En nuestra opinión los primeros pasos en los que hay que adquirir seguridad son los siguientes: a) Retirar la tapa del objetivo. b) Encender la máquina c) Comprobar que está en la forma más automática posible. c) Elegir el encuadre adecuado. d) Usar el autoenfoque, con una pulsación débil sobre el botón de disparo. e) Prestar atención a la luz, evitando que nos llegue de frente. f) Disparar, sin retrasarnos demasiado. 8. Más adelante, cuando estos parámetros los usemos con soltura, entrarán en consideración otras variables. El zoom es la siguiente utilidad que hemos de asimilar, y se aprende a manejar fácilmente. 9. Llegará un momento que estos y otros pasos más complejos los administremos con facilidad, es entonces cuando conseguiremos nuestros mejores trabajos, pero de eso ya hablaremos en más adelante, porque no conviene adelantar acontecimientos. Capítulo II Historia de la fotografía 1. Las primeras fotografías aparecen en 1850. Hasta entonces para reproducir un objeto se empleaba la pintura, el dibujo o el grabado, pero en todos los casos el ejemplar era único, porque las copias eran caras, y por lo tanto, siempre en número reducido. Así que la fotografía viene a ser a la pintura lo que la imprenta a los libros. Un elemento de culturización de primer orden. Ahora la televisión añade el movimiento, mejora la técnica, pero la parte artística es la misma. 2. Su precedente más parecido es la daguerrotipia que permite una sola fotografía con un soporte metálico. En España los primeros fotógrafos utilizan negativos de papel con la técnica conocida como calotipia. Un poco más tarde aparece el colodión (negativo sobre vidrio) que supone un avance importante, por su mayor definición y su consistencia, que permite la múltiple reproducción. Tuvieron que pasar aún muchos años para que apareciera el celuloide, la película que todos hemos conocido. 3. En un volumen editado por la Universidad de Navarra (De París a Cádiz, calotipia y colodión, 2004) se recogen los viajes de fotógrafos románticos franceses e ingleses, por la península Ibérica. En esos días realizan las primeras fotografías de España (impresiones en papel) en base a colodión, y, compruebo con sorpresa, que las mejores son las que les hacen a la Alhambra, y un alto porcentaje son de Andalucía, que ya entonces gozaría de su atractivo turístico, para los viajeros de los vecinos países. 4. Los materiales van evolucionando y perfeccionándose. Recojo un párrafo de la carta que J.F.W. Herschel, carta a Talbot, de 1841: “He leído la circular que he recibido esta mañana sobre el Kalotipio (sic.). Siempre estuve seguro de que perfeccionarías tus procesos hasta igualar o superar el de Daguerre, pero esto es realmente mágico. Seguro que estás en tratos con el maligno”. En los más de ciento sesenta años pasados el avance ha sido revolucionario, especialmente en el ámbito de los materiales. Primero apareció el soporte tradicional y, curiosamente ahora, la fotografía tiene un soporte electrónico, que necesita muy poquito material. 5. Recientemente las colecciones de fotografías se van integrando en los museos con entera naturalidad como si hubieran estado allí desde siempre. Lo están por muchos motivos, el principal el artístico, pero también el histórico o el técnico. Piénsese, por ejemplo, en las muchas obras civiles que han sido fotografías en su proceso de construcción. Sin duda forman un tesoro documental. Capitulo III Ideas preliminares 1. Si nos sentimos atraídos por esta afición estamos de enhorabuena porque nos disponemos a desarrollar una parte importante de nuestra sensibilidad. Nos haremos capaces de contemplar y de descubrir la naturaleza y el rostro de los hombres y mujeres que nos rodean. El paisaje humano siempre es el más rico y completo. Aprenderemos a buscar y a encontrar lo que está escondido a unos ojos llenos de rutina. Veremos el matiz, el cariz y el detalle que revelan la esencia de la escena, descubriremos la verdad. 2. El arte de la fotografía tiene mucho de técnica, esa capacidad de disponer las diferentes variables para obtener el resultado deseado. Pero en ocasiones el tener todo previsto resulta imposible y aparecen otros detalles no buscados, que muchas veces estropean la fotografía, y otras la mejoran, le dan un toque de genialidad, aunque no era buscado. El buen fotógrafo es el que avanza en cada fotografía descubriendo esos detalles imprevistos que mejoran sus instantáneas. A partir de ese momento esa sorpresa se convierte en el centro de una nueva investigación. 3. Para hacerse un fotógrafo de calidad hay que estudiar cada fotografía, antes y después de realizarla. Se aprende mucho de nuestros aciertos y de nuestros errores. Además es muy conveniente contar con el asesoramiento externo de alguna persona entendida en fotografía o, al menos, con buen gusto, que pueda hacernos, con entera libertad, los comentarios que desee. Como este ejercicio es de perfeccionamiento no tendría ningún sentido que nos defendiésemos, justificando nuestros fallos. Todo lo contrario hemos de procurar ponernos en la posición del que nos critica para captar con profundidad sus comentarios. 4. Al final habremos conseguido una obra de arte, en la que se encuentran todos los elementos de un drama: se describen unos personajes, se establecen relaciones entre ellos y se alcanza un desenlace, una conclusión. Nuestras fotografías tendrán argumento, contarán una historia y cuanto más original sea más valor tendrá. De todos modos, para empezar, tenemos que escribir pequeñas y sencillas historias, ya muchas veces contadas, pero que a los protagonistas no les cansa volver a oírlas. 5. El tiempo es fundamental. Para cultivar esta afición hay que dedicar tiempo e ilusión. Si tenemos ilusión es muy fácil encontrar el tiempo. Una medida buena de tiempo es saber disponer semanalmente de unas horas, dos o tres que nos permitan fotografiar y analizar los resultados. 5. Hay que saber, también, que cada fotografía necesita tiempo, y quizá volver en dos o tres ocasiones al mismo sitio para tratar de conseguir el resultado deseado. De modo precipitado no se consigue nada. Lógicamente con los años se gana en habilidad y se consiguen mejores resultados en menos tiempo, pero si queremos mejorar hay que estudiar cada escena, antes de apretar el disparador. 6. No es una afición cara, pero hay que dedicar algún dinero. Ahora mismo cada fotografía se puede imprimir en una tienda especializada, partiendo de la tarjeta electrónica de la máquina, en el tamaño pequeño por 0,40 € y 0,50 € en el tamaño doble. Creo que vale la pena ir editando las mejores y formando álbunes que serán una muestra de nuestra trayectoria de aficionados. A eso hay que añadir el coste de la máquina y de los programas informáticos que uno quiera usar. Capítulo IV Proporción y encuadre 1. Cada fotografía tiene un objetivo, un fin, un deseo. Queremos captar un objeto en el sentido amplio de la palabra y le vamos a aportar algunos matices particulares. Por tanto antes de disparar hemos de preguntarnos qué queremos: un edifico, una persona, el cielo, etc. La belleza está esperando pero tenemos que descubrirla, y para eso aprender a mirar. 2. La proporción es uno de los cánones tradicionales de la belleza, y en la fotografía es fundamental. Los edificios tienen que ser mayores que las personas y las personas más que las sillas o los animales de compañía. Cuando esta proporción resulta alterada el gusto rechaza la imagen. El arte aquí consiste en hacer la instantánea en su momento para que las dimensiones de los diferentes objetos tengan unas referencias claras. 3. Se puede saltar esta norma cuando se presentan varios planos y en la misma imagen aparecen las señales que nos llevan de uno a otro objeto. Es el caso de una perspectiva en la que aparece una persona en primer plano y un camino que nos lleva a un castillo situado en un segundo o tercer plano. Si la referencia faltase, nuestra obra no se entendería. 4. El encuadre contribuye mucho a lograr unas buenas proporciones. En muchas ocasiones se soluciona bien el encuadre situando el objeto centrado, pero no es siempre así. Por ejemplo cuando un motorista se desplaza es preferible que el espacio delantero sea más amplio que el trasero, así se insinúa el movimiento de avance. 5. Otro elemento fundamental es el punto de vista, ponerse a la altura de las circunstancias. Enfocar desde arriba o desde abajo ofrece dos visiones completamente distintas. A unos niños, ordinariamente, se les fotografía agachándose. También el objeto tiene diferentes facetas y hay que encontrar la más descriptiva, por el objeto en sí y por su entorno. Una vez más necesitamos la paciencia para encontrar el punto de disparo ideal. 6. También es tradicional la división teórica del plano de la fotografía en 6 cuadrados, tres arriba y tres abajo. El objeto se aconseja situarlo en al línea horizontal central y en una de las dos líneas verticales. Esta imagen desplazada le presta espontaneidad a la imagen. 7. Por otro lado interesa darle profundidad a las fotografías y eso se consigue con diferentes planos superpuestos que atraigan nuestra atención: unas flores en primer plano, un jardín en segundo y al fondo la casa de campo. El que contempla la fotografía se ve conducido a través de este camino a la casa, que se presenta como el objeto principal. 8. Juegan un papel importante las líneas, porque también nos ayudan a entrar en la fotografía. Un camino que se inicia en primer plano nos está diciendo que hemos de recorrerlo si queremos llegar a la cima de aquella montaña. Las vías de un tren, que se juntan en el horizonte, nos llevan también a encontrar la máquina que se nos acerca, etc. A veces son las líneas de un edificio que nos está descubriendo la intención del arquitecto y de ese modo la grandeza. 9. El interés de los temas se manifiesta, entre otros motivos, en el espacio de papel que le corresponde a cada componente. En una fotografía de un paisaje, por ejemplo, si hay mucho cielo, es que interesa que lo haya porque es lo que quiero destacar. Por el contrario cuando la tierra gana es que configura el motivo importante. Y siempre se ha de lograr un equilibrio entre las diferentes partes, que contribuya a la armonía que queremos transmitir. 10. Una ayuda importe es la que prestan las herramientas del programa informático que usemos. En el encuadre se puede ensayar cortando por diferentes zonas. Descubriremos que una parte de la fotografía describe mejor la acción, que la fotografía entera. Es preciso, sin embargo, una buena resolución para aumentar el tamaño y mantener una buena calidad. Capítulo V La luz 1. La luz proviene del sol en la mayoría de las fotografías exteriores. Por lo tanto es fundamental conocer la trayectoria solar. Saber que estamos en el hemisferio norte y que el sol sale por oriente y se pone por occidente. No es ninguna tontería disponer de una brújula en nuestros primeros pasos. 2. Los paisajes varían con la incidencia de la luz, que varía con las horas del día. La imagen, un conjunto de luces y sombras, pareciera estar viva y se transforma de un momento a otro. La luz de la mañana es completamente distinta a la de la tarde. En los atardeceres aparecen esas luces fuertes que parecen incendiar la escena. Por la mañana la bruma tamiza el sol y lo hace menos ofensivo. Al mediodía el sol lo aplana todo, falta relieve. Es difícil que la escena tenga encanto, salvo que quiera resaltar justamente éso, que el sol lo apaga todo. 3. La atmósfera también cambia y nos permite pasar de los días claros a los brumosos o tormentosos. Cada día tiene su encanto, que es preciso averiguar dónde se esconde. Muchas veces el cielo tiene que aparecer en la fotografía y en otros será sólo la luz que nos ofrece la que nos permita esa fotografía excepcional. 4. Empezaremos disparando a favor de la luz para que los objetos aparezcan iluminados en toda su superficie. Después tendremos en cuenta las sombras, que dicen mucho de sí mismas y proporcionan el relieve del objeto principal. 5. Más tarde nos introduciremos en el contraluz, ese llevar la contraria a la naturaleza, arte que tienen los domadores, para conseguir que se acomode a nuestros gustos y necesidades. Es el hombre el único que puede hacerlo, los animales sólo pueden acomodarse a la naturaleza, el hombre la domina, la transforma para servirse de ella. Capítulo VI El color 1. Para la persona que se inicia en la fotografía el primer paso consiste en aprender a mirar. Hasta ahora sólo tenía un sentido utilitario del color, pero no estético ni artístico. Esforzándose en aplicar los ojos a los objetos se descubren unos tesoros inimaginados. La tierra ya no es parda y monótona, tiene tonalidades y puede ser blanca, roja o amarilla. Las nubes blancas sobre el cielo azul tienen una fuerza que nunca habían advertido. Es un ejercicio fácil y a los pocos días uno descubre la infinita capacidad de la mente humana para crecer. 2. Las cámaras digitales captan el color con relativa perfección y facilitan que nos adentremos en este nuevo mundo de posibilidades. Es tradicional que los colores se dividan entre complementarios y opuestos. Los primeros hacen la fotografía más homogénea y serena; con los segundos se acentúa el contraste y se refuerza lo que queremos expresar. 3. Muy pocas veces el color es el objeto de la fotografía, pero siempre contribuye con gran importancia al resultado final. Hay que saber elegir los colores y darles el protagonismo correspondiente a cada uno. 4. Otras fotografías tienen más fuerza en blanco y negro. Se comprueba enseguida fotocopiando nuestros originales en color. Si gana en expresividad nos está diciendo que queda mejor en blanco y negro. 5. El sol que es un aliado del color, por su enorme fuerza lumínica, también los aminora, y hay que tenerlo en cuenta para buscar una luz más suave, que permita resaltar La colección Capítulo VII 1. Las fotografías que se coleccionan han de estar previamente seleccionadas. No todas merecen ser acogidas en un álbum. Los demás, para quienes hayamos preparado la fotografía han de hacer su propia valoración y eso supone el grado máximo de perfección posible en nuestro caso. En general la crítica tiende a dar un paso más sobre lo que nosotros hemos construido ya, y con mucho esfuerzo. Pero la lógica está de parte del crítico, que dirá es una pena que le falte este o aquel detalle. Por tanto nuestras fotografías han de esta terminadas y ser buenas, antes de seleccionarlas. 2. Conviene darles un nombre y anotar las circunstancias y la fecha en la que fueron tomadas. A veces nos atraen más las anotaciones al margen que vemos en los libros que el propio texto. Pasados unos años estoy seguro de que serán muy valorados estos datos. Esto se ve muy facilitado por los programas informáticos de fotografías, que consideran hasta las más remotas posibilidades. 3. Al principio sugiero no editarlas en papel, simplemente verlas en el monitor hasta acostumbrarse a esta nueva visión. Después poco a poco se pueden ir imprimiendo algunas o aprovechando los avances de la técnica verlas en la pantalla del televisor o similares.